domingo, 1 de junio de 2014

Televisores LED

Algunas veces me pienso y me siento de esta manera. Creo que no es fácil frenar con la vorágine que viene de todo el día laboral y de rutina. Porque finalmente la rutina es lo que nubla el espíritu. Igual, no me siento incómodo con ciertas rutinas, tengo que ser sincero. Pero en sí me gusta ver películas, eso me relaja y me transporta. Me compré unos televisores LED porque ya no soporto más el cine, con las personas que se ponen a hablar durante la película. Es cada vez más ruidoso el asunto, la gente que se cree que está en el living de su casa, enciende el celular y se pone a mandar mensajes. Sí, ya no es lo que era. Antes yo lo concebía como una práctica diferente. Era una de mis salidas favoritas, pero tengo que ser sincero y ahora no me gusta tanto. Y más por todo esto que decía, no por otra cosa. Porque de hecho la pantalla es mejor y el sonido mucho mejor que antes. Pero incluso muchos cines están sucios, no se limpian. Ayer, por ejemplo fui a ver la nueva película en la que actúa el Chino Darín. Las suelas de mis zapatos quedaron pegajosas, el piso del cine lo estaba. Y no es que se hubiera caído algo, no, mugre acumulada. A mí me gustaba ir a los cines de barrio, pero ya no quedan muchos. Diría que ninguno, se me puede tildar más de nostálgico pero recuerdo que la onda era otra allí. No tanta aglomeración ni pochoclos. Se vendían golosinas, estaba el golosinero adentro del cine que pasaba y vendía. Como en el teatro. Qué tiempos aquellos. Y los circos, antes se estilaba, ahora ya no veo demasiado. Tal vez en los lugares vacacionales cada tanto, pero no suele ser tan común. En fin, las prácticas cambian y los tiempos se modifican. Así es la vida.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario